“Le pongo un 1.0”: gremio del transporte destroza el nuevo sistema en Talca a semanas de su puesta en marcha
- Miércoles 18 de febrero de 2026
- 12:16 hrs
El presidente de Taxutal acusa incumplimientos en vías exclusivas, costos disparados y presiones para firmar el perímetro de exclusión. Marzo asoma como el verdadero test para el plan que reemplazará al antiguo modelo.
El nuevo esquema de transporte público en Talca comenzó a operar hace dos semanas, pero lejos de instalar una sensación de modernización, abrió un flanco de críticas por su funcionamiento en terreno.
El presidente de Taxutal, Osvaldo Bravo, es tajante: “Le pongo un 1.0, porque la vía segregada no existe”. La evaluación resume el malestar del principal operador del sistema.
Vías exclusivas que no funcionan
Uno de los pilares del nuevo modelo contemplaba la implementación de vías exclusivas en ejes estratégicos como Avenida Colín. Sin embargo, según el gremio, estas no están operativas en la práctica.
Vehículos estacionados en las pistas, falta de fiscalización y la instalación de 115 nuevos lomos de toro han terminado por ralentizar aún más los recorridos. Sin corredores despejados, los tiempos prometidos se vuelven difíciles de cumplir.
El sistema exige estrictos horarios en puntos de control. Si un bus sale antes o después, se expone a sanciones económicas. Las expediciones inválidas no se pagan y los descuentos se aplican directamente a las boletas de garantía. Si el servicio se cumple en un 60%, se paga ese mismo porcentaje.
Para los operadores, el problema es evidente: se exige precisión sin asegurar condiciones viales adecuadas.
Costos al alza y subsidios insuficientes
La implementación también ha significado un fuerte aumento en los costos. El sistema GPS pasó de $1,8 millones mensuales a $17 millones. A ello se suman garantías por $82 millones, asesorías externas y más de $10 millones en señalética obligatoria para 136 máquinas.
El aporte estatal mensual ronda los $700 mil, cifra que —según Taxutal— no cubre la nueva estructura financiera.
El mayor déficit, acusan, está en el transporte de adultos mayores y estudiantes. El subsidio considera 13 pasajeros diarios por máquina, pero en la práctica se trasladan entre 60 y 70. La pérdida superaría los $20 mil diarios por bus, mientras el precio del combustible continúa en alza.
Un sistema parcial que ya opera con exigencias totales
Desde el gremio recalcan que lo implementado no es una marcha blanca formal, sino un “plan de verano” que representa cerca del 40% del sistema que debería regir desde marzo.
Pese a su carácter transitorio, ya opera con exigencias contractuales completas, sanciones y controles digitales. Además, acusan que la firma del perímetro de exclusión se realizó bajo presión, ante la advertencia de caducar recorridos si no aceptaban las condiciones.
Marzo como punto crítico
El retorno masivo a clases y al trabajo aparece como la verdadera prueba. Sin vías exclusivas efectivas y con congestión persistente, el cumplimiento de frecuencias podría tensionarse al límite.
Aunque el sistema proyecta incorporar pantallas con tiempos estimados de llegada, los operadores advierten que ningún algoritmo puede compensar la falta de infraestructura despejada.
La modernización promete orden y control digital. En la práctica, según el principal gremio, el transporte sigue operando con deficiencias estructurales que ponen en duda su viabilidad.
La nota, por ahora, es la más baja posible. 1,0.
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