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La ingeniosa idea de tres universitarios del Maule que sorprendió a la industria de la construcción

  • Jueves 29 de octubre de 2026
  • 15:45 hrs

Con plástico reciclado y una propuesta para transformar los cierres de construcción, tres estudiantes de la Universidad Católica del Maule consiguieron el primer lugar de una competencia nacional que reunió 112 postulaciones.

En casi cualquier ciudad de Chile hay una escena que se repite: terrenos cercados, edificios en construcción y grandes estructuras que delimitan el espacio donde se desarrollan las obras. Son elementos tan habituales del paisaje urbano que pocas veces nos detenemos a pensar qué ocurre con ellos cuando una construcción termina. Pero tres estudiantes de la Universidad Católica del Maule decidieron mirar esos cierres desde otra perspectiva: ¿Y si pudieran fabricarse con plástico reciclado?,  ¿y si, además de cumplir su función, fueran más fáciles de reutilizar?

De esas preguntas surgió Triplast, una propuesta de cierres perimetrales modulares que acaba de obtener el primer lugar en una competencia nacional de innovación para la construcción.

Detrás del proyecto están Maximiliano Olivares, Marthin Arriagada y Lucas Villar, acompañados por el académico Wilmer Bueno. Su idea logró imponerse en la final del Reto Construye Academia 2026, realizada durante la feria Edifica, uno de los encuentros relevantes de la industria de la construcción en Chile.

El desafío de transformar residuos en soluciones

Triplast propone fabricar cierres perimetrales utilizando plástico reciclado, con un diseño pensado para facilitar su instalación, desmontaje y reutilización.

La iniciativa busca aprovechar residuos asociados a las planchas utilizadas habitualmente para delimitar obras y al plástico PET.

En lugar de desechar estos materiales al término de su vida útil, los estudiantes plantean incorporarlos a una nueva solución constructiva. Así, el sistema contempla piezas modulares, livianas y resistentes, además de un mecanismo de encastre diseñado para dificultar su retiro no autorizado.

La propuesta apunta a resolver una necesidad concreta de las empresas constructoras: delimitar sus faenas mediante estructuras que puedan volver a utilizarse. El objetivo combina diseño, funcionalidad y aprovechamiento de materiales. Sin embargo, el equipo todavía debe avanzar hacia una fabricación a mayor escala y validar las condiciones necesarias para su aplicación comercial.

Una competencia con 112 postulaciones

El Reto Construye Academia 2026 reunió 112 postulaciones y más de 440 participantes provenientes de nueve instituciones de educación superior.

La iniciativa es impulsada por Construir Innovando, programa vinculado a la Cámara Chilena de la Construcción y la Corporación de Desarrollo Tecnológico y su propósito es conectar el conocimiento universitario con problemas reales del sector.

En esta edición, los proyectos abordaron desafíos relacionados con industrialización, descarbonización y transformación digital. Triplast avanzó desde la etapa regional hasta la final nacional, donde obtuvo el primer lugar.

El reconocimiento fue entregado durante Edifica 2026, en una ceremonia que contó con la participación de autoridades del sector público y de la industria de la construcción. El resultado puso a un equipo del Maule por delante de otras propuestas universitarias provenientes de distintas regiones del país.

La innovación no siempre necesita inventar algo completamente nuevo

Uno de los aspectos interesantes de Triplast es que parte de un objeto conocido: Los cierres perimetrales ya existen y cumplen una función indispensable en las obras. Pero la innovación propuesta está en repensar sus materiales, su estructura y la posibilidad de reutilizarlos.

En lugar de diseñar un producto completamente ajeno a las prácticas de la construcción, los estudiantes buscaron mejorar una solución cotidiana.

Esa aproximación representa una de las líneas que hoy orientan parte de la innovación industrial: revisar procesos existentes para identificar oportunidades de reducir residuos y aprovechar mejor los recursos.

Pero la sustentabilidad de una solución no depende solamente de que incorpore material reciclado. También es necesario evaluar cuánto dura, cuántas veces puede reutilizarse, qué recursos requiere su fabricación y qué sucede cuando finalmente deja de utilizarse. Esos antecedentes serán relevantes para determinar el impacto ambiental efectivo de Triplast.

Del Maule a una vitrina nacional

La final del concurso reunió propuestas con aplicaciones muy diferentes.

El segundo lugar correspondió a un proyecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile que estudia el aprovechamiento de orujo de uva para desarrollar un modificador de ligantes asfálticos.

El tercer puesto fue para STOK, de la Universidad del Bío-Bío, una solución orientada a mejorar la gestión de inventarios mediante tecnologías de identificación por radiofrecuencia e inteligencia artificial.

El cuarto lugar lo obtuvo REIBAG, de INACAP Valdivia, con una propuesta de revestimientos elaborados a partir de residuos de la industria cervecera.

Las cuatro iniciativas comparten una característica: buscan aplicar conocimientos tecnológicos a problemas concretos.

En ese escenario, Triplast destacó con una propuesta relacionada con el uso de materiales reciclados en elementos temporales de construcción.

Ganar es el primer paso

El premio representa un reconocimiento importante para los estudiantes, pero el desafío de convertir la idea en un producto utilizado por constructoras todavía está por delante.

El equipo ha señalado públicamente que su siguiente objetivo es encontrar alianzas que permitan avanzar hacia una producción a mayor escala. Ese proceso requerirá demostrar que la solución cumple con las condiciones técnicas, económicas y operativas necesarias para su utilización. También será importante determinar su costo frente a los cierres tradicionales, su durabilidad y las posibilidades reales de recuperación y reutilización.

Por ahora, el triunfo confirma el valor que el jurado del concurso otorgó a la propuesta, pero no significa que Triplast ya se encuentre disponible en el mercado ni que haya comenzado a utilizarse masivamente en obras.

Una nueva generación que está mirando los problemas de otra manera

La historia de Triplast tiene un componente que va más allá de la construcción.

Tres estudiantes de una universidad regional identificaron un problema cotidiano, desarrollaron una propuesta y consiguieron presentarla ante representantes de una industria nacional. Su experiencia muestra cómo la formación universitaria puede conectarse con desafíos productivos concretos y también permite visibilizar el talento joven que se está desarrollando fuera de Santiago.

El reconocimiento abre oportunidades, pero no garantiza que la propuesta llegue a comercializarse. Ahora el siguiente paso dependerá de su desarrollo técnico y de la capacidad del equipo para establecer vínculos con empresas interesadas.

Por ahora, los estudiantes ya consiguieron algo significativo: demostrar que una idea nacida en el Maule puede competir y obtener reconocimiento a nivel nacional.

Porque innovar no siempre significa crear algo que nunca hemos visto. A veces comienza cuando alguien observa un objeto de todos los días y se pregunta si existe una manera mejor de hacerlo.